Luego de 30 años [fanfic]

Tras los acontecimientos de Messiah Complex, las cosas en la tierra y entre los mutantes nunca serían las mismas.

TIERRA- 616

Las cosas habían cambiado mucho, muchísimo. Había tenido que pasar 30 años para que por fin lo haga. Ya no era una chiquilla aunque seguía siendo, gracias a sus poderes, la belleza sureña que tanto le gustaba coquetear con aquellos a quienes no podía tocar.

Hope, siendo una bebé todavía, logró liberarla. Lo sabía, lo sentía en todo su ser, aquellas vidas, poderes, pensamientos, ya no estaban. Pero tocó a Mystique. La absorbió y terminó luchando con ella en su propio cuerpo. Ganó la batalla. Nuevamente.

Australia era el lugar perfecto para estar en paz, sin guerras, misiones, sin los hombres x, sin Gambito. Eso era lo único que le dolía. Aquellos poderes que le impedían ser feliz, desde que se manifestaron creyó que moriría. Luego supo que no, al menos no de verdad porque el estar sola ya era una forma de morir. A Gambito no le importaba, él era feliz estando solamente a su lado, observándola. Pero ella no. Ella quería tocarlo, besarlo, hacerle saber cuánto lo amaba, lo ama. Así que se fue. Y, ahí estaba ahora en su playa favorita de toda Sidney, su lugar de tranquilidad, su lugar para pensar.

Fragmentos de su vida pasada comenzaron a llegar a su mente. Veía a Cody quién le recriminaba por haberlo mandado al hospital al haber querido besarla.

—Cherie —Alguien a quien conocía muy bien intentaba abrazarla—, cherie, ¿por qué te fuiste?

<<No>> Pensó — ¿Qué haces tú aquí? —dijo la mutante mientras observaba con terror al que fue, y todavía era, el amor de su vida

— Todos estamos aquí, Rogue —Era el profesor y Guepardo, y Kitty , y Scott

— Tú eres la que se olvida de sus amigos —dijo Wolverine

— ¡Te olvidas de mí! —Era Carol Danvers—. ¡De lo que me hiciste! —Pero no era posible, ella ya había despertado.

— ¡No! ¡Ustedes no son de verdad! ¡No es posible!

— ¡Rogue! ¡Ma cherie! ¡Despierta! —Pero ella no oía, los recuerdos le habían nublado la mente—. ¡Ma cherie! Ton amour est ici, despierta.

— ¿Gambito? ¿Eres tú cajun tonto? —La realidad iba cambiando, los recuerdos se iban borrando o, mejor dicho, difuminando.

Frente a ella aparecieron las figuras de aquel cajun tonto en quien no podía dejar de pensar, apareció el profesor y una especie de maquina humanoide. Peligro en su forma humana.

— Rogue, podemos ayudarte —empezó el profesor mientras ella se levantada dispuesta a huir nuevamente.

— Cherie, escúchalo por favor, no huyas.

—Yo… ¿Qué tengo que hacer? —aceptó, por fin, la muchacha.

— Verás Rogue, con Peligro —Ella retrocedió un poco—creemos que podemos ayudarte a madurar tus poderes, a que los puedas controlar —Ella dudo volteándose hacia el mar. Gambito se acercó, coloco su mano sobre la tela de su hombro mientras ella reaccionaba igual que tantas otras veces, alejándose.

— Cherie, hazlo por nosotros.

Ella aceptó por fin.

Entonces, vuelve a estar dentro de su mente, a aquel lugar en donde su otra yo se oculta, su yo llena del poder de absorción, su yo que se burla de ella y de su temor a acercarse a otros. Su otra yo que se ríe de lo ocurrido con Cody. El profesor es quien la guía.

<<Rogue, cuando tus poderes se manifestaron tú eras capaz de tocar. Solo que no lo recuerdas>>

<<Pero profesor, al primero que toqué fue a Cody y terminó en la cama de un hospital>>

<<No Rogue, sabes que no es verdad. Recuerda. >>

<<Yo… recuerdo un beso. El primer beso. >>

<<Sí, Rogue. Ya lo has hecho antes. Puedes hacerlo ahora, solo debes confiar en ti. >>

<<Yo… lo recuerd…>> La oscuridad se hizo presente mientras una sonrisa se formaba en sus labios.

El profesor y peligro ya se habían ido. Gambito no. No se iría. Nunca más.

—Ma cherie, entonces… ¿Lo recuerdas? —dijo el cajun con aquella sonrisa coqueta que lo caracterizaba desde hace 30 años.

—Sí, mon amour. —Sus ojos fijos uno en el otro. Sus labios cada vez más cerca—. Lo recuerdo.


 

Viñeta [historia completa entre 500 y 999 palabras] fue creado para fanfiction.net para un reto de un grupo de Facebook.

Los personajes pertenecen a Marvel, igual que la historia en la que está inspirada la narración.

Detrás de una sonrisa [fanfic]

Advertencia: los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling. La historia es mía y no está permitido hacer una copia parcial o total de ella.


 

Levantó la silla suavemente, se sentó. Su café la estaba esperando, igual que el hombre frente a ella. El rubio giró un poco y la miro con esos ojos grises tan suyos. Rápidamente una sonrisa se dibujó en su rosto. <<Cuanto ha cambiado>> pensó ella mientras le sonreía de vuelta, mientras dejaba su saco a un lado de la silla y se acomodaba ese mechón rebelde del cabello.

—Hola Granger, que milagro verte tan tarde.

Era una costumbre. Ella siempre llegaba cuando él ya llevaba esperándola. Era su costumbre.

— Draco, sabes que puedes

— Sí, sí, quieres que te diga Hermione. Pero tú sabes cuánto me gusta que me corrijas así como cuando éramos unos niños.

— En esa época no permitías que te corrija

— Ya Hermione —la miro con sus profundos ojos grises—, ¿cuántas veces voy a tener que pedirte disculpas por todo lo que te hice?

Muchas veces lo hizo. Cada vez que hablaban. Aunque ambos sabían que eran disculpas que quedaban por decir, nada borraría lo que pasaron pero tampoco nada cambiaría la confianza que se tenían ahora. Desde aquella vez que se encontraron a solo una cuadra de aquella cafetería en el centro de Londres Muggle. Se saludaron con respeto, ambos sin saber que hacer frente a esta casualidad. Una sonrisa, la primera de muchas.

— Vamos Granger, te invito un café

En ese momento, no sabía qué hacer. ¿Negarse? No. Así solo demostraría que seguía pensando en el pasado, que él seguía afectándola. No. Le iba a demostrar que no era así.

— Claro, Malfoy. Conozco un excelente café a una cuadra.

Ambos caminaron en silencio. Hombro con hombro con el pensamiento a años luz de distancia. Se sentaron en una de las mesas al lado de la ventana. No era la misma en la que estaban ahora pues era casi imposible conseguir la mesa de aquella vez. Quizás fue una situación única y no una casualidad como pensaban. Después de todo, la situación se presentó cuando más lo necesitaba.

— Hermione, Hermione, ¿estás ahí?

Su mente volvió a la realidad con Draco delante de ella. Le sonrió.

— Sí, estoy aquí Draco. Creo que me distraje un poco

— ¿Un poco? Creo que te he estado hablando por media hora y no me decías nada.

— Tranquilo, ya estoy aquí.

— Bueno… entonces dime ¿qué tal luego que se fuera Rose?

— Hugo tan hiperactivo como siempre. Rose era la alegría andante aunque se la pasaba leyendo tanto como yo

Así era su niña, una luz, un reflejo de lo que ella pudo ser de niña si hubiera sabido que era una bruja y no tenía por qué encajar en la escuela porque era especial. Ahora ella estaba comenzando a vivir su propia aventura en Hogwarts, la nueva gryffindor estaba dispuesta a vivir tantas aventuras como sus padres lo habían hecho ya aunque recién había pasado una semana.

— Espero que no corra tantos peligros como cuando nosotros estuvimos pequeños.

— Estoy seguro que si llega a pasar por todo eso estará preparada, después de todo es tu hija.

— Igual espero que…

— Lo sé. Nada malo les pasará. Igual le dije a Scorpius que cuide de una niña pelirroja muy inteligente y fanática de la lectura.

— Gracias Draco.

— Sabes que siempre voy a estar aquí para ti, Hermione.

Sí. Lo sabía. La había escuchado lamentarse tantas veces. La había escuchado durante sus crisis de soledad y falta de comprensión. Y él la había comprendido. Él y nadie más. Porque todo era sobre Ron… y ella. Harry no lo podía saber, Ron era su amigo y no le hubiera gustado ponerlo “entre la espada y la pared”. Ginny, menos. Era su hermana, eran familia y todos podrían decir que solo era cosa de ella; que ella era la que no era feliz… porque no quería. No era así.

— Lo sé.

Siguieron tomando su café, ambos sumidos en sus pensamientos, en el futuro, en lo que harían cuando salieran de aquel café.

— ¿Entonces Hermione? Dime, ¿qué te ocurre?

La conocía. En verdad había llegado a conocerla también como… No. La llegó a conocer mejor que todos sus amigos. Por eso decidió tomar aquella decisión la semana pasada. Esa mirada. Ese amistad secreta. Eso. Eso es lo que la había llenado de fuerzas, de confianza,  de decisión. Después de todo ya no había nada que pudiera hacer.  << ¿Por qué las cosas deben ser así? ¿Por qué con Ron no puede hablar así? ¿Por qué con Ron se siente sola?>> Preguntas que solo le hacían reafirman su posición. Tenía que hacerlo porque esto, no era vida.

— Veras, Draco, yo… pues…

Sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. No puede ser que terminara así. Después de tantos años, después de aguantar tanto, de sentirse menos, sola. Ahora lo había entendido.

— Creo que por fin tome una decisión.

— ¿En serio Hermione? ¿Estás segura? Toda tu vida cambiará. No va a ser fácil.

— Sí. Lo sé… Pero tengo que hacerlo.

— Hermione, sé que muchas veces yo mismo te he dicho que sería lo mejor. Que quizás otro futuro te esté esperando… pero….

Sus ojos descendieron, observaron el café por lo que parecieron horas. El humo ya se había ido. No sabía que decirle. Probablemente preguntándose si hacerla cambiar de opinión sea lo correcto, preguntándose por qué se le hacía tan difícil verla sufrir… después de ser amigos hace tanto. En el fondo lo sabía; era la confianza que le tenía, el cariño, verdaderamente se preocupaba por ella.

— Bueno Hermione, si estás segura. Yo te apoyaré en todo lo que necesites. Sabes que siempre me puedes llamar por ese dichoso aparato y vendré a verte. Nos encontraremos en este café y conversaremos. Te contaré mis problemas con Astoria, te contaré las novedades que me diga Scorpius, quizás y….

Lo calló solo con la mirada.

— Lo sé Draco; en este tiempo has sido un gran amigo. Uno que llegó de forma inesperada, uno con quien nunca imagine compartiendo una taza de café. Hasta haz sido un mejor amigo que Ron… que es mi esposo. Por eso lo decidí: Le voy a decir a Ron que quiero el divorcio.


OS [one-shot, historia completa de más de 1000 palabras] fue creado para fanfiction.net para un reto de un grupo de Facebook.

Los personajes pertenecen a JK Rowling — Harry Potter y la escena transcurre luego del epílogo del último libro.

De nadie más [fanfic]

Oyó su voz a la lejanía. Se despedía de su hijo, un pequeño rubio, la copia exacta de él. << ¿Cómo sería como padre?>> pensó. Sí, volvía a pensar en él. Él también la observo y le hizo un gesto, un saludo, un asentimiento, con la cabeza. La vio. Grises y miel. Los dos colores se encontraron y un brillo los inundó. Sonrieron.

Así era su amistad desde hace unos meses. Cada vez que ella discutía con Ron. Cada vez que él se aburría de las conversaciones superficiales con Astoria. Cada vez que ella se sentía sola. Cada vez que él se sentía solo. Sí. Ahora eran amigos… ¡y era increíble!

No lo podía creer. Ninguno de ellos. Ni sus mejores amigos lo creerían, si es que supieran. Porque en cuanto comenzaron aquellas reuniones supieron que esto sería solo de ellos. De nadie más.


Drabble [texto entre 100 y 499 palabras] creado para fanfiction.net para un reto de un grupo de Facebook.

Los personajes pertenecen a JK Rowling— Harry Potter 7 escena en el tren

Detrás de una sonrisa

Advertencia: los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling. La historia es mía y no está permitido hacer una copia parcial o total de ella.

Levantó la silla suavemente, se sentó. Su café la estaba esperando, igual que el hombre frente a ella. El rubio giró un poco y la miro con esos ojos grises tan suyos. Rápidamente una sonrisa se dibujó en su rosto. <<Cuanto ha cambiado>> pensó ella mientras le sonreía de vuelta, mientras dejaba su saco a un lado de la silla y se acomodaba ese mechón rebelde del cabello.

  • Hola Granger, que milagro verte tan tarde.

Era una costumbre. Ella siempre llegaba cuando él ya llevaba esperándola. Era su costumbre.

  • Draco, sabes que puedes
  • Sí, sí, quieres que te diga Hermione. Pero tú sabes cuánto me gusta que me corrijas así como cuando éramos unos niños.
  • En esa época no permitías que te corrija
  • Ya Hermione —la miro con sus profundos ojos grises—, ¿cuántas veces voy a tener que pedirte disculpas por todo lo que te hice?

Muchas veces lo hizo. Cada vez que hablaban. Aunque ambos sabían que eran disculpas que quedaban por decir, nada borraría lo que pasaron pero tampoco nada cambiaría la confianza que se tenían ahora. Desde aquella vez que se encontraron a solo una cuadra de aquella cafetería en el centro de Londres Muggle. Se saludaron con respeto, ambos sin saber que hacer frente a esta casualidad. Una sonrisa, la primera de muchas.

  • Vamos Granger, te invito un café

En ese momento, no sabía qué hacer. ¿Negarse? No. Así solo demostraría que seguía pensando en el pasado, que él seguía afectándola. No. Le iba a demostrar que no era así.

  • Claro, Malfoy. Conozco un excelente café a una cuadra.

Ambos caminaron en silencio. Hombro con hombro con el pensamiento a años luz de distancia. Se sentaron en una de las mesas al lado de la ventana. No era la misma en la que estaban ahora pues era casi imposible conseguir la mesa de aquella vez. Quizás fue una situación única y no una casualidad como pensaban. Después de todo, la situación se presentó cuando más lo necesitaba.

  • Hermione, Hermione, ¿estás ahí?

Su mente volvió a la realidad con Draco delante de ella. Le sonrió.

  • Sí, estoy aquí Draco. Creo que me distraje un poco
  • ¿Un poco? Creo que te he estado hablando por media hora y no me decías nada.
  • Tranquilo, ya estoy aquí.
  • Bueno… entonces dime ¿qué tal luego que se fuera Rose?
  • Hugo tan hiperactivo como siempre. Rose era la alegría andante aunque se la pasaba leyendo tanto como yo

Así era su niña, una luz, un reflejo de lo que ella pudo ser de niña si hubiera sabido que era una bruja y no tenía por qué encajar en la escuela porque era especial. Ahora ella estaba comenzando a vivir su propia aventura en Hogwarts, la nueva gryffindor estaba dispuesta a vivir tantas aventuras como sus padres lo habían hecho ya aunque recién había pasado una semana.

  • …. En verdad espero que no corra tantos peligros como cuando nosotros estuvimos pequeños.
  • Estoy seguro que si llega a pasar por todo eso estará preparada, después de todo es tu hija.
  • Igual espero que…
  • Lo sé. Nada malo les pasará. Igual le dije a Scorpius que cuide de una niña pelirroja muy inteligente y fanática de la lectura.
  • Gracias Draco.
  • Sabes que siempre voy a estar aquí para ti, Hermione.

Sí. Lo sabía. La había escuchado lamentarse tantas veces. La había escuchado durante sus crisis de soledad y falta de comprensión. Y él la había comprendido. Él y nadie más. Porque todo era sobre Ron… y ella. Harry no lo podía saber, Ron era su amigo y no le hubiera gustado ponerlo “entre la espada y la pared”. Ginny, menos. Era su hermana, eran familia y todos podrían decir que solo era cosa de ella; que ella era la que no era feliz… porque no quería. No era así.

  • Lo sé.

Siguieron tomando su café, ambos sumidos en sus pensamientos, en el futuro, en lo que harían cuando salieran de aquel café.

  • ¿Entonces Hermione? Dime, ¿qué te ocurre?

La conocía. En verdad había llegado a conocerla también como… No. La llegó a conocer mejor que todos sus amigos. Por eso decidió tomar aquella decisión la semana pasada. Esa mirada. Ese amistad secreta. Eso. Eso es lo que la había llenado de fuerzas, de confianza,  de decisión. Después de todo ya no había nada que pudiera hacer.  << ¿Por qué las cosas deben ser así? ¿Por qué con Ron no puede hablar así? ¿Por qué con Ron se siente sola?>> Preguntas que solo le hacían reafirman su posición. Tenía que hacerlo porque esto, no era vida.

  • Veras, Draco, yo… pues…

Sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. No puede ser que terminara así. Después de tantos años, después de aguantar tanto, de sentirse menos, sola. Ahora lo había entendido.

  • Creo que por fin tome una decisión.
  • ¿En serio Hermione? ¿Estás segura? Toda tu vida cambiará. No va a ser fácil.
  • Sí. Lo sé… Pero tengo que hacerlo.
  • Hermione, sé que muchas veces yo mismo te he dicho que sería lo mejor. Que quizás otro futuro te esté esperando… pero….

Sus ojos descendieron, observaron el café por lo que parecieron horas. El humo ya se había ido. No sabía que decirle. Probablemente preguntándose si hacerla cambiar de opinión sea lo correcto, preguntándose por qué se le hacía tan difícil verla sufrir… después de ser amigos hace tanto. En el fondo lo sabía; era la confianza que le tenía, el cariño, verdaderamente se preocupaba por ella.

  • Bueno Hermione, si estás segura. Yo te apoyaré en todo lo que necesites. Sabes que siempre me puedes llamar por ese dichoso aparato y vendré a verte. Nos encontraremos en este café y conversaremos. Te contaré mis problemas con Astoria, te contaré las novedades que me diga Scorpius, quizás y….

Lo calló solo con la mirada.

  • Lo sé Draco; en este tiempo has sido un gran amigo. Uno que llegó de forma inesperada, uno con quien nunca imagine compartiendo una taza de café. Hasta haz sido un mejor amigo que Ron… que es mi esposo. Por eso lo decidí. Le voy a decir a Ron que quiero el divorcio.

luego de 19 años.

El aniversario [fanfic]

Hoy no se levantó temprano como todas las mañanas. Hoy no fue al cuarto de sus hijos. Hoy no hizo el desayuno ni sonrió con la mañana. Hoy se quedó en cama. Y ahí seguí aunque ya era tarde. Sin levantarse, sin salir: un día sin vivir.

Siempre era fuerte. Así la conocían todos desde hace ya varios años. Pero hoy no, hoy no podía serlo. Sus ojos miraron fijos hacia la puerta.

La manija se movía.

Sus hijos no podían ser. Ellos sabían que ese día no era bueno estar cerca de ella. Quería llorar pero no podía. Había llorado tanto, año tras año. Ella seguí sin moverse, cubierta por las mantas de su cama.

La puerta se comenzó a abrir.

No quería ver a nadie, ese día no. Pero era casi inevitable.

—Katniss —Entró Peeta con su rostro preocupado. Preocupado como tantas otras ocasiones, otros tantos años—, cariño —Se fue acercando—. Tienes que comer algo.

—Hoy no Peeta —dijo ella—. Hoy no tengo hambre

Él se acercó más, se colocó junto a su cama y se sentó junto a ella. Primero una mano se colocó en su mejilla, acomodó uno de sus mechones rebeldes. Entonces, suavemente fue moviéndola, no pesaba nada, y la acercó a su lado.

—Ven aquí cariño —La colocó sobre su pecho, abrazándola, dando esa calidez que necesitaba cada año en ese día—. Llora… Llora por Prim, llora por ti. Yo estoy aquí contigo, y nunca me iré.

Y ella lloró: por él también. Por la tristeza que nunca se iría de sus vidas.


Este drabble [texto entre 100 y 499 palabras] fue creado para fanfiction.net para un reto de un grupo de Facebook.

Los personajes pertenecen a Suzanne Collins — Juegos del Hambre.