Voces de Chernóbil, más actual que nunca

Luego que Svetlana Alexiévich ganara el nobel en 2015 me puse como objetivo, de esos que no sabes cuando realizarás, leer el libro de ella que más había sonado y al cual, francamente, todavía me sentía poco cercana. Aquel que hablaba sobre una tragedia a miles de kilómetros de distancia. Una tragedia que en mi mundo era, aún, poco sonada. Quizás por esa misma distancia. Quizá porque pasó antes, incluso de mi nacimiento. Recuerdo que en aquel entonces, veía  Chérnobyl como un suceso a la distancia. Y fue así por cuatro años más.

La deshonra de Sarah Ikker

Driss Ikker vive en Tánger, es un teniente de la policía y está casado con la hija de un alto funcionario de la policía. Sin embargo, su primera presentación es al borde de un coma etílico, apestado y desnudo junto a una prostituta. Al poco rato nos enteramos de la situación que parece haberle llevado al límite: la violación de su esposa.

Música para camaleones y cómo perfeccionar un estilo

En Música para camaleones, TC, como lo llamaremos a partir de ahora, se convierte en esa Madame de la Martinica y nos cuenta que los camaleones escuchan música. Que un hombre presuntamente muerto, vuelve a ser visto lejos de casa. Que una mujer vive con gatos en la nevera. Que un hombre comete crímenes porque cree que debían de suceder. Que una familia hospitalaria es capaz de recibir hasta a criminales, sin saberlo. Que la mejor forma de definir a alguien a veces es diciéndole adorable criatura. Que hasta un día de trabajo normal se puede convertir en la experiencia más extraña. En fin, nos inserta él en un mundo donde el periodismo y la literatura se fusionan. De relatos reales que adquirirán tonos con sabor a fantasía.